martes, 2 de mayo de 2017

Plazos, plazos y plazos

Un plazo por aquí, un plazo por allá, plazos, plazos… qué genialidad!!!

Me tiene hartita tanto plazo y tanto “transcurrido el plazo gire nueva visita de inspección”, pero además cumpla la programación y además le pido esto, aquello y lo de más allá y luego justifique razonadamente por qué no ha cumplido la programación… Pues señor mío, por los dichosos plazos y el vuelva usted y el revuelva.

Que no estoy en contra de los plazos, que al cabo del mes doy muchos plazos, pero, si solicito una tramitación de un expediente es por eso, porque le he dado tantos y tantos plazos que ya vale, que nos toman por el pito del sereno. O porque son deficiencias que no deben ser objeto de plazo. Pero no. Hay que dar un nuevo plazo. Y ¿para qué? Si en el 99% pasan de que el plazo lo firme Fulanito el Jefe o Menganita la Inspectora.

Yo alucino con dar plazos para que se limpie… coño, que un establecimiento alimentario debe estar limpio. Y cuando hablo de limpio no me refiero a un quirófano y a que esté todo reluciente si estás con las manos en la masa… me refiero a que no haya costra, a que no haya hongazos y moho, a que no haya un dedo de negritud en las uniones pared-suelo o que debajo de los fogones no te encuentres veinte centímetros de grasa y comida acumulada como la que me he encontrado en ocasiones… o que la grasa no chorree desde la campana extractora a lo que se está cocinando…  

Ni tampoco merece dar plazos a quien se pone a descongelar la carne en el suelo del patio al sol lleno de moscas, por el administrativo motivo de que eso no se lo has advertido antes… ¿cómo? Es que es de básico de higiene. ¿Es que alguien hace eso en su casa? Venga, no lo hagas más… te doy un plazo… ¿Tiene sentido?

Por favor, los plazos son para ocasiones especiales, individuales y porque existe un historial con hallazgos suficientes para poder considerar que es una deficiencia puntual o que están en proceso de subsanación y amparan esa concesión como medida de gracia… pero no plazos porque sí a lo tonto modorro a pesar de que tenga un historial de más de una década en la que queda claro que el establecimiento no sale del bucle…

Y lo del plazo, más otro plazo y como este año no le hemos dado un plazo, vamos a darle otro plazo… que tengo sitios que tienen escritos anuales con la concesión de plazos so pena de multa si no cumplen y siguen enviándole otro plazo… ¿De qué vamos? Sanciona de una vez, que no es que quede yo como la tonta del bote, que me importa ya un bledo, es que la administración queda reducida a la inutilidad supina… ¿Cómo vamos a conseguir que se reconduzca la situación con esas “medidas proporcionadas” que adoptamos? Y vuelve de inspección y está todo igual. Haces tu informe, casi copia del anterior y del anterior (por falta de tiempo en alguno ya solamente he cambiado la referencia y la fecha) y propones que lo sancionen y ¿qué pasa?
Efectivamente, un nuevo plazo y vuelva a girar inspección… gira, gira que te gira, que las vueltas a lo Bisbal se me dan de puta madre.


¡Qué! ¿Nos hacemos un plazo?

lunes, 17 de abril de 2017

Demasiado pronto

Empecé escribiendo esto cuando todavía tenía esperanza y lo repaso cuando apenas quedan minutos. Ha sido todo tan inesperado e increíble que sigo esperando a despertarme del mal sueño. Pero es la puta realidad. Esa patada que no esperas porque no tenemos años para pensar en que uno muere cuando siempre ha sido un tipo sanote, currante y tan familiar como tú… parece que estas cosas deben pasar cuando eres un crápula de mala vida o ya tan viejo que has debido realizar al menos tres cuartas partes de tus planes… Llevo tres semanas contigo en la cabeza, llorando a ratos porque aunque no lo imaginases has sido un gran trocito de mi vida.

Escribo esto sabiendo que no lo vas a leer. Pero yo necesito escribir. Escribirte. Es como la canción 20 de abril de Celtas Cortos… Una gran parte de mis recuerdos de niñez y adolescencia van ligados a ti y a tu familia…
¿Recuerdas aquel verano en la playa jugando a darnos pepinazos con esas plantas asquerosas que salían al final de la arena? Siempre pringosos y cabreados porque algunos hacían daño y en la cara no valía.
¿Recuerdas aquellas noches saliendo a pescar con las linternas en las que os quitabais el bañador y lo agitabais cual bandera? ¡Culos blancos!, gritábamos desde la orilla. ¿Recuerdas la vez que tenías a Isabel sentada encima y la bajaste blanco como la leche porque se te había meado encima? Para ti no, pero para los demás fue desternillante.
¿Recuerdas aquellas excursiones hasta la playa de los nudistas? Nos quedábamos arriba en las rocas mientras alucinabais con una teta mientras nosotras estábamos hartitas de acompañaros.
¿Recuerdas cómo nos ponías de vigilantes en el local de videojuegos para que avisásemos si tu madre venía? Y aún así, nos pillaron…
¿Recuerdas jugando en la zona de recreo del camping en la que no se podía tocar suelo y solamente podíamos ir cual monos del columpio al arco o al chisme infernal ese que quemaba con el sol, jugando a perseguirnos?
¿Recuerdas jugar a achicar agua de la vieja zodiac gris mientras tu padre o el mío la aguantaban con fuerza donde rompían las olas?
¿Recuerdas los agujeros en la arena donde metíamos a tu hermana?
¿Recuerdas ir a buscar cangrejos a la hora de la siesta? Nos parecía ir lejísimos, con nuestras cangrejeras y los cubos de plástico. O atrapar y enterrar medusas cuando invadían la playa.
¿Recuerdas jugar al escondite y ver pasar continuamente a nuestros hermanos y que no nos encontraran? Mientras nosotros venga a hablar, que si del cole, de chicas, de chicos… tontunas adolescentes que nos parecían conversaciones sesudas.
¿Recuerdas que aparecía todas las mañanas mientras estabas con tu libro Santillana de verano y tu madre me hacía sentarme en silencio hasta que acababas?
¿Recuerdas la vez esa que intentábamos limpiar la playa del chapapote?
¿Recuerdas cuando encontraron la barca a la deriva?
¿Recuerdas jugar a las tinieblas en tu casa? ¿Al ordenador en tu casa cuando nadie más tenía? ¿Jugar a saber qué la temporada esa que a nuestros padres les dio por el frontón?
¿Recuerdas jugar en mi casa al tragabolas? ¿Y en el jardín de mis abuelos con los viejos caballos y los vaqueros de mi padre?
¿Recuerdas nuestros enfados, riñas y conversaciones adolescentes?
¿Recuerdas que te presté El señor de los anillos y no había manera que lo acabases?
¿Recuerdas las mañanas de julio en la piscina echando la última carrera para secarnos hasta llegar a la trampilla ardiente? Luego montábamos en el coche rojo viejuno de tu madre y nos dejabais en la esquina de casa.
¿Recuerdas cuando nos colamos en el bungalow de al lado trepando por la terraza? Estaba lleno de polvo y limpiábamos nuestras  huellas cual ladrones… Entramos, curioseamos y nos fuimos orgullosos de nuestra proeza…
¿Recuerdas esas batallas que montabas en un folio con un boli Bic y cuando te cansabas, tu hermano seguía? Jamás lo entendí pero flipaba viéndoos jugar y haciendo el ruido de los aviones, los disparos y demás.

No imagino no verte más con esa gran sonrisa tuya, charlando de cualquier cosa o riéndonos de las ocurrencias de los críos.
Qué injusto, qué mierda, qué pena… Creemos que tendremos tiempo, que nos queda tiempo.


Adiós primo. Contaré alguna de nuestras batallas más vergonzosas a tus chicos para que se rían de nosotros. Tenlo por seguro… Demasiado pronto. Demasiado rápido. ¿Imaginabas que te quería tanto? Yo me he dado cuenta estos días. No era consciente. Te quiere, tu prima. 

miércoles, 22 de febrero de 2017

¡Suerte bonita!

Durante unos cuatro años la has usado, abusado, explotado, golpeado… y ella ha seguido tus indicaciones sumisa y dócil. Cuando tienes una mejor, probablemente su propia hija, la dejas tirada en el campo y te olvidas de ella… no te sirve y te importa una mierda… es tu tradición, ni siquiera te molestas en identificar a tus animales, no creo que porque temas que te pillen, sino que puede que jamás la llevaras a un veterinario… es lo normal… si se queda coja, ni siquiera malgastarás un cartucho, un trozo de cuerda te sirve… si tiene una herida, un poco de desinfectante y si sale adelante bien o si ves que no, seguro que los dejas morir en un mar de dolor…

Dirás que estás dándole una oportunidad dejándola abandonada… y te creerás buen padre, buen amigo, buen colega y hasta buena persona…

La vi por un ventanal cuando terminaba una inspección en un área de servicio. Pregunté si la habían visto antes y me dijeron que no. Se quedaba mirando los coches esperando ¿a qué? ¿Que fueras tú a recogerla? La seguí hacia las basuras y acabé pidiendo un poco de fiambre en la cocina… el olor le pudo… tenía tanta, tanta hambre que pensé que de una dentellada me arrancaba la mano. La cocinera me ayudó a meterla en el coche sin pensarlo… Y cuánta sed… pobrecita…

Llamé a la Guardia Civil, por si por un casual hubiera un aviso de que hubieran perdido a la perra. Le dije al guardia si quería mis datos por si aparecía un dueño y me dijo: ¿Para qué? Ahora hay cientos de galgos abandonados en el campo.

A la hora estaba pegada a mi pierna, sin separarse… con el gesto de encogerse cuando notaba una mano encima… le rasqué las orejas y se quedó quieta, quieta… ¿es que no le rascaste las orejas? ¿La acariciaste alguna vez? No entiende nada, no sabe atender al siéntate o al ven… investigó por la casa y luego no sabía bajar la escalera. Le daba miedo. ¿No te has molestado en enseñarle lo básico? Le saqué una colchoneta del perro y flipó… se tumbó allí quieta, atenta a nosotros y pendiente de si salíamos de la habitación para seguirnos… Estaba agotada y cayó rendida. Es un siete andante… heridas recientes de tu abandono pero la de cicatrices, y algunas bien grandes que lleva en el cuerpo, ¿tanto problema había en curarla en condiciones? ¿Cuántos golpes le has dado? ¿Por qué?

Tú solamente has visto que la has reventado durante la temporada de caza, que ya ha criado y que  tienes otro más joven y más rápido… o a saber qué defecto le ves cuando la sacas de caza… seguro que a una bota vieja la tratas mejor, incluso puede que la lleves al zapatero a arreglar… no ves lo que yo veo…

Yo he visto una perra buenísima, cariñosa y lista. Necesita un poco de atención y paciencia para enseñarle lo básico, eso que no te molestaste en hacer… y con un poco de cariño que se le dé, lo devolverá elevado al cubo… probablemente una de las mejores y más nobles perras que jamás encuentre. Necesita saber que una casa es protección y aprender que uno regresa a casa y no la está abandonado  cuando sale por la puerta y que acariciar el lomo no duele…

Y sabes lo mejor, que tú no tienes remordimientos, que los tengo yo, porque siento que la he traicionado al no quedármela… pero estoy convencida que en nada tendrá una vida mejor que la que tú y yo le podíamos dar… así que gracias galguero de mierda, ésta vez, puedes escudarte en que les das una oportunidad… seguro que dirás que siempre hay un gilipollas que pierde el tiempo tratando de salvar a un bicho…

Pero no tenemos remedio… si hasta entre nosotros nos tratamos a patadas, dejamos morir como ratas a la gente que escapa de guerras… cómo voy a pretender que entiendas que a un perro se le debe respeto. Ellos no te abandonarían, ¿por qué tú sí? Qué pena tío. No entiendes nada. No sabes nada.

¡Suerte bonita!


domingo, 12 de febrero de 2017

Higiene para dummies... nivel 0

Mi diatriba del día es la siguiente: Si en vuestras casas, en vuestros baños tenéis jabón para lavaros las manos, ¿por qué en vuestros puestos de trabajo, véase cocinas, obradores, carnicerías o pescaderías, o en vuestros vestuarios y baños, no? Bueno, vale, en algunos casos hay unos dispositivos anclados a la pared mugrientos por fuera y bien vacíos, en el mejor de los casos… o en el peor, con unos restos aguados con unos posos plastinosos…

Dado que esto es el principio más básico de lo básico en la higiene, ya ni siquiera alimentaria, he decidido que mi tolerancia hacia este hecho es cero… Que no tienes jabón para lavarte las manos, acta y para los jurídicos… que pasan de sancionar porque consideran que es una minucia, pues bueno… a lo mejor el jurídico de turno debería aprender higiene básica… que solamente les caen 30 euros, pues bueno… Pero es que ya jode, que no clama el cielo, sino que jode, que en algunos sitios me fije que he dicho que no tienen jabón cada dos por tres y que solamente lo pongan, si lo hacen, cuando insisto en el tema… lo que además, me hace sentir más estúpida todavía por el esfuerzo mental que representa mi trabajo en el 85% de las ocasiones…

Y si os dais cuenta, solamente hablo de que tengan jabón, que la batalla para que se use… esa… está perdida de antemano…

Así que si sois de ese pequeño porcentaje que tiene y usa jabón, gracias… de verdad, sin ironía… tachadme de exagerada o loca histérica…  

Y para los que no... pues cagaos en mi familia y en mí, que ya dice mi madre que ella es lavable... pero os dedico este gran vídeo educativo... 
 
 

jueves, 26 de enero de 2017

El gerente desgerente

No logro entender que me sigan sorprendiendo algunas cosas... y entre ellas la del GERENTE DESGERENTE... tiene el trabajo con el que todos soñaríamos... me explico:
- Trabaja ocho días seguidos (jo, qué mal) pero le siguen cinco días de vacaciones completos;
- Su jornada comienza a las nueve salvo que sea sábado o domingo que entonces comienza a las once o doce... y acaba cuando termina su café de la comida.
- Es cierto que alguna vez tiene que ir por la tarde o cercana a la hora de cenar...
- Tiene un coche que cuesta más que de lo que gano en dos años, tiene casas varias, motos estupendísimas, siempre de viaje guay... con lo cual deduzco que tiene un muy buen sueldo...

Como nadie es perfecto,  "lamentablemente" el bótox lo lleva fatal al igual que la teñidura de pelos (agggggggg qué horror)


Y cuáles son sus funciones?
Pues ni idea... yo lo veo desayunar con sus amiguetes, tomar aperitivo con sus amiguetes, comer con sus amiguetes o su familia, ver el partido que toque, ir con la moto/cochazo/chisme-raro-que-use-para-desplazarse... hasta lo he visto jugando al billar y sobretodo enredando con su megachachi teléfono móvil.
El otro día, ya harta de levantar la enésima acta en la cocina, acabé preguntando que cuáles eran sus funciones... y me contesto que estar... pues oye, que hace su trabajo, porque estar, está...

Claro que la cocina es un puñetero desastre, la vajilla y cacharrería de la cena de la noche anterior sigue reseca esperando a que alguien quite los restos groseros, enjuague y meta en el tren de lavado. El cuarto frío es un trastero, las cámaras son calabozos mugrientos, la cocina parece en fase de desmantelamiento.. si ni funcionan la mitad de los enchufes. El cocinero hace lo que le viene en gana, cocina lo que quiere como quiere y sin cuadrar ni una receta (es que es un artista, dice), la grasa ya no es que se haya hecho fuerte y resistente, es que es la puta ama...
En mis inspecciones sobre legionella me puede llevar a una habitación que no está ocupada desde hace días pero que no se ha limpiado desde su último ocupante... y las que están "limpias" no lo parecen...
La cosa llega al punto de que se prefiere pagar 300 euros mensuales a un tipo para que sustituya la garrafa de cloro pero no jorobes... no digo que el gerente tenga que ir a ver la garrafa, es que tiene quince empleados sobre los que elegir... claro que todo siempre le toca al desgraciado que está contratado por cuatro horas y tú lo ves de sol a sol haciendo cosas.

Oiga, yo quiero ser gerente de estos... debe ser muy cansado estar todo el día con la cañita, el café, ahora una comida con unos colegas, ahora una charla con unos clientes... una partidita, unas gambitas... Según él, es agotador... porque no se puede ir de vacaciones a la vez que el resto de la gente y porque está todo el día hablando con gente... ala pues... que sí, que yo estaría agotada y mi hígado destrozado si llevara su marcha laboral.

Yo pensaba que los gerentes eran los que controlaban a los empleados, resolvían problemas, estaban al tanto de las averías y su estado de reparación, organizaban la cocina con el cocinero, coordinaban horarios, daban instrucciones, marcaban, controlaban, delegaban... pero es que eso son los gerentes de pacotilla... nada como un gerente desgerente... aprended pazguatos!!!!

martes, 24 de enero de 2017

No tengo muchas opciones

Llevo muchas semanas dándole vueltas a lo de retomar el blog. He dejado bastante de escribir y he vuelto al papel y boli para anotar mis humores melancólicos que arrastro desde hace unos cuantos meses. Como diría una que conozco: Chata, tú tienes una depresión no diagnosticada oficialmente. Y cada vez me convenzo más de ello… joer, si llevo desde septiembre sin tararear ni destrozar canciones… si hasta me cuesta ponerme a leer. A MÍ… Me grito porque me da mucha rabia. NO TENER GANAS DE ABRIR UN LIBRO. NO ENGANCHARME A UNA NOVELA. Me da miedo darme cuenta de mi estado lamentable de ánimo. Llevo tres meses que no hay día en que no haya llorado una, dos, tres veces, diez minutos, una hora o gran parte de la noche… y lo que más me jode, aparte de no encontrar el modo de superar esto es que me digan que me anime… Y no, no me contéis que podría ser peor, que hay gente en peor condición, que fíjate que jorobado el panorama de tal o cual… si ya lo sé, soy consciente de ello, es que no puedo hacer razonar a mi cabeza y que cortocircuite el lugar ese donde van todos mis malos rollos, que si dolores, que si muerte, que si haz testamento, que si mejor te mueres antes para que no te duela ver desaparecer a los que quieres… vamos, de alegría subida…

Así que con esta mierda de sensación, comienzo año con la misma mierda del trabajo. En este bucle sin final en el que se sigue sin tomar determinaciones y se sigue la desidia y la inercia… cuántas más actas se necesitarán para convencer a alguien (al interesado está visto que no pero tampoco a ese guardián que decide enviar a sanción y su dios supremo que decide sancionar), cuántas veces más seguiremos repitiendo lo mismo hasta la saciedad y recibirás un mail o una llamada pidiéndote que depures el expediente, que no puede haber tantas deficiencias abiertas y durante tanto tiempo (a mí que me expliquen claramente qué quieren, porque por ahora no sé mirar para otro lado, sigo entendiéndome lo que me contaba hace casi catorce años y lo más lamentable, es que hay deficiencias que llevan abiertas esos casi catorce años o más si leo lo que mis antecesores ya escribieron… así que no entiendo qué es depurar… ¿es sinónimo de cerrar? ¿es como el crecimiento negativo o todas estas expresiones “novedosas” para no decir lo que quieren decir?). Que sí, señores míos, que en el ochenta por ciento de mi censo las condiciones siguen igual o peor que cuando empecé (lo de peor es porque el sitio es mucho más viejo y no ha visto un clavo), que me repito mucho más que el ajo y que no evolucionamos… pero es que está claro que no quiere que se evolucione, que algunos viven muy bien sin mojarse, sin tomar decisiones, sin discutir y sin dar un palo al agua… y una ya está más que harta de escribir siempre lo mismo para que luego alguno me tilde de rigurosa…. amosandaya 

Venga, que me ofrezco, me estoy regalando… ¿alguien quiere sacarme de aquí? Prometo trabajar duro, ser lo más aséptica y objetiva posible, ser sincera y pulcra en mi trabajo… porque es lo único que tengo… si no puedo ser sincera conmigo misma en mi trabajo, ¿para qué sigo esforzándome en levantarme por las mañanas?

A lo mejor necesito el blog como medicina… porque ya me quedan pocas opciones y ninguna buena… y eso que las menos malas son darme a la bebida, comprar una autocaravana y perderme o acurrucarme en un sillón hasta estar apolillada.

jueves, 27 de octubre de 2016

Adiós mi amigo

Primera noche sin ti. La casa parece hueca, falta la pila que le da energía. Estaba todo tan silencioso, ni unas patitas subiendo a dormir o bajando a beber, sin tus suspiros, ronquidos, carreras en sueños o tu respiración tranquila. Llegaste al poco de entrar en esa casa y todo tiene tus marcas: la pared donde te apoyabas en el patio, la sombra oscura junto al baño donde se estaba más fresco en verano, la marca junto a los tubos de la calefacción en invierno, la pata mordida del mueble de cuando eras un cachorro, el arañazo de la pared junto a la puerta, tu último arañazo en la puerta del baño de cuando te limpié las orejas y tú no querías...

Perdóname perrito por no haber sabido qué más hacer. Soy una veterinaria de habas. Lo siento mucho. No sabes cuánto... nos faltaron unos pocos días para que volvieras a tu paraíso... es lo que te decía ayer, cuando seguías en pie en contra de la razón tratando de huir de la clínica y volver a casa, que iríamos a Nuez, ladrarías a los perros cabrones de los vecinos y a los pájaros malos. Tus croquetas en el césped al sol y la cara de felicidad con tu sonrisa de oreja a oreja. Entrarías al huerto y papá te gritaría, "Eh, Pequeño" y saldrías ofendido de un brinco. Sabes, te echará mucho de menos... vuestros paseos para ver al caballo, tus baños en las acequias, las salidas a la basura... estoy convencida que cuando preguntaba sobre cuándo volvíamos, en gran parte era por ti... mamá tendrá que recordar que ya no hay necesidad de guardar tapers con sobras congeladas o hacer más macarrones y sacar la basura no será lo mismo... es a la única a la que obedecías... pero claro, te daba comida rica... anda que no sabías... la líder de la gran manada.

Ay mi Vladimiro, pequeño, mi gordito. Mi princes... pistolo, cuántos motes y apodos... un chucho que llegó en una caja de cartón de una freidora y conquistaste a toda la familia.
La Rubia te echará mucho de menos... más de lo que imagina... los dos paseantes, daba igual el frío de la mañana o la lluvia de la noche... eras su compañía, su colega, su pesado tirando de la correa... él decía que era tu esclavo pero en el fondo era la lucha por la posición en nuestra pequeña manada de tres, querías ir por delante.
Mi patilargo, espero que te sintieras querido durante estos años... nosotros siempre sentimos tu cariño. Creo que fuiste feliz y nosotros hemos sido muy afortunados por formar parte de tu vida.
Esta mañana nos ha sobrado tiempo. Ya no había paseo. Nadie vendría a por galletas o a buscar las que habría escondido. Me han faltado las caricias de primera hora, esas en las que apoyas la cabeza y buscas que te rasque la nuca y me llevo un mordisquillo en la barbilla o un lametón en la mano como compensación.

Ayer te dije antes de irme a trabajar que me esperaras, que no te murieras antes de volver... lo supe y tú también aunque La Rubia no lo esperase. Aguantaste como buen cabezón y te despediste de los dos... me di cuenta de que te despedías de La Rubia cuando le viste  llorar y me diste el último lenguetazo en la barbilla cuando te cogí en brazos para meterte en el coche.

Hoy al cerrar te he dicho adiós en voz bajita para que La Rubia no se enterara porque estamos los dos tontos y blanditos con la lágrima fácil, pero al salir a la calle, los dos mirábamos hacia la ventana esperando ver tu cara despidiéndonos.
Mi chucho, mi bicho, mi pequeño... qué día más horrible sin ti... Nunca creí que pudiera sentirme tan triste por un perro, pero eras mi perro, mi bichito, mi amigo, mi familia. Me importabas tú mucho más que la gran mayoría de los humanos... es así, para qué negarlo...

Hoy es el día uno sin ti... sé que voy a seguir llorando a ratos. Nadie me dará golpes en la mano para que deje de leer y juegue a la pelota. Nadie me vendrá a apoyar las patas y buscar caricias. Ya no discutiré por lo cochino que eres con la comida, siempre sacando las bolitas verdes del pienso ¿qué les pasaba a las bolitas verdes? Nadie avisará de la llegada de paquetes, ya no habrá aullidos al paso de las sirenas... no volveré a esconderme bajo las camas o en la bañera o dentro de un armario para jugar al escondite... no nos daremos nuestros paseos...

Vladi, mi chucho bonito, has sido lo mejor que nos ha pasado en Mordor. Has sido nuestro lazo con la realidad, el que nos hacía salir de nuestro micromundo. Vlad, mi peludo, cuánto te voy a echar de menos. Te has llevado un cachito de corazón de todos nosotros pero también conservamos un cachito del tuyo. He tenido la gran suerte de que te cruzaras en mi vida. Una gran suerte. He sido afortunada. Adiós bichito, mi chico peludo. Nunca te olvidaré.